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EL HOMBRE SIN SUERTE BY ZOOMER

 

Había una vez un hombre que no tenía suerte en la vida. Un día decidió ir a hablar con Dios para que le ayudara con su problema. El hombre cogió una pequeña mochila con un par de bocadillos, dos manzanas y una cantimplora se fue a buscar a Dios para preguntarle por qué era un hombre con tan mala suerte.

 

Por el camino se encontró a un lobo, no era como todos los lobos porque estaba muy delgado y no parecía muy malvado. El lobo le preguntó al hombre: "¿dónde vas?". Y el hombre le contestó: "pues...la verdad me  voy a hablar con Dios y le voy a preguntar porqué soy tan desafortunado en la vida". El lobo le miró y le dijo: "¿puedes hacerme un favor?". El hombre sin dudar le respondió: "sí lo que tu quieras", y el lobo le dijo al hombre si le podía preguntar a Dios por qué era un lobo tan delgado y por qué no era malvado. El hombre le contestó "no hay problema se lo diré, ahora he de irme"

 

Nuestro amigo siguió el camino, a mitad camino el hombre se paró a comer un bocadillo junto a un árbol delgado sin hojas y con pocas ramas. El hombre sin suerte sacó de su mochila el bocadillo y de repente una rama del árbol le cogió la mochila. El hombre no daba crédito a lo que estaba pasando, un árbol ¡que  movía las ramas!, nuestro amigo le dijo al árbol: "oye árbol, ¡devuélveme mi mochila!". Y el árbol le contestó: "si me dices qué haces aquí, en este lugar, si nunca viene nadie". El hombre le contestó: "pues estoy aquí porque no tengo suerte en mi vida y quería ir a hablar con Dios para decirle por qué  no tengo suerte en mi vida". El árbol le miró y le devolvió la mochila y le preguntó al hombre: "¿puedes preguntarle a Dios por qué estoy tan delgado y sin hojas?" y el hombre poniéndose la mochila le contestó: "no hay ningún problema, se lo comentaré"

 

 Aquel hombre sin suerte siguió su camino y de repente se encontró una casa enorme, con un gran jardín con todo tipo de flores y arbustos donde podías ver una piscina olímpica,  una pista de tenis, varios coches de lujo y un helicóptero. El hombre estaba mirando lo bonita que era esa casa y vio desde la terraza había una chica guapísima, era rubia, ojos azules, alta,  parecía una modelo de esas que salen en la pasarela Gaudí de Barcelona,  estoy seguro que nunca había visto a una mujer tan  guapa en su vida como ésta. La chica bajó y le dijo al hombre: "¿qué haces aquí?", y el hombre, con voz entrecortada y sin mirarle a los ojos, le contestó: "pues...estoy por aquí porque quiero ir a hablar con Dios y preguntarle por qué tengo tanta mala suerte en mi vida". La joven le preguntó: "le puedes decir por qué estoy tan triste". Nuestro amigo le contestó: "no hay ningún problema, cuando hable con Dios se lo preguntaré, ahora he de irme, adiós"

 

El hombre siguió el camino y de repente se encontró una señal que  le avisaba que quedaban cuatro kilómetros para llegar a casa de Dios, el hombre sin suerte estaba a nada de resolver su problema. Y por fin el hombre llegó a casa de Dios. Llamó a la puerta  y la puerta se abrió sola., el hombre estaba un poco asustado porque no todos los días se va a hablar con Dios y también porque la puerta se abrió sola. El hombre le dijo: ¿cómo has abierto la puerta? y Dios le dijo: "es lo que tiene ser  Dios". Pero todos sus nervios se fueron cuando vio a Dios sentado en una silla vestido con una túnica blanca, con su barba y con unas gafas medio caídas haciendo calceta. Dios le dijo: "buenas tardes. Acabo con esto y ahora te atiendo como Dios manda". Y empezó a reírse. Mientras el hombre veía la decoración de su casa y lo que más le sorprendió a nuestro amigo fue que   a Dios le gusta la música rock and roll , estaba escuchado a "The Who" concretamente la canción  "My generation". Nuestro amigo le comentó su problema y Dios le contestó: "la suerte está en todas partes, sólo debes encontrarla". El hombre le agradeció  su ayuda y se fue a buscar la suerte.

 

Por el camino de vuelta se encontró a la mujer con la casa grande y le dijo: "¿ya has hablado con Dios?", y el hombre le contestó: "sí, y me ha dicho que la suerte está en todas partes, sólo tengo que buscarla". La mujer le miró y le volvió a preguntar: "¿le comentaste mi problema?", y el hombre le contestó: "sí, me ha dicho que estás triste porque necesitas a un hombre y así serás feliz". La mujer le dijo: "¿quieres casarte conmigo?". Pero el hombre le contestó: "no puedo, debo buscar y encontrar la suerte". La mujer le dijo: "si te casas conmigo tendrás esta casa maravillosa", pero el hombre se dio media vuelta y se fue diciendo: "lo siento he de irme"

 

Siguió el camino y se encontró con su amigo el árbol. El hombre le dijo que ya había hablado con Dios y le había dicho que la suerte estaba en todas partes y que sólo la tenía que buscar y que la encontraría. El árbol le preguntó: "le has comentado por qué estoy tan enfermo", y el hombre le contestó: "Sí, me ha dicho que estás tan delgado y sin hojas porque tienes enterrado un tesoro y hasta que no lo desentierres estarás enfermo". El árbol le dijo a nuestro amigo con voz de desesperación: "desentierra el tesoro y así me curaré y tú te quedas con el tesoro, creo que es una buena idea, todos salimos ganando". Pero el hombre le contestó: "lo siento he de irme a buscar la suerte".

 

El hombre siguió con su camino a ver si encontraba la suerte pero se encontró con el lobo delgado y no feroz. El hombre sin suerte le dijo que ya había hablado con Dios y le había dicho que la suerte que estaba buscando estaba en todas partes y que tarde o temprano la encontraría. El lobo le miró y le preguntó si había hablado a Dios por qué estaba tan delgado y no era feroz y el hombre le contestó: "sí,  he hablado con  Dios y me ha dicho que estás tan delgado porque no comes",  y el lobo le dijo: "pero ¿qué tengo que hacer?" y el hombre sin suerte le contestó: "pues comerte a la primera persona que tengas enfrente tuyo" y el lobo así lo hizo.

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